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Lo que nos dejó la London Series 2019

  • Foto del escritor: Alan Bustamante
    Alan Bustamante
  • 1 jul 2019
  • 5 Min. de lectura

Una vez más, hemos sido afortunados de vivir y ser parte de la historia que nos regala MLB. En esta ocasión, nos referimos al primer juego de baseball profesional jugado en Europa, la London Series 2019. Por si fuera poco, MLB no corrió el riesgo de tener juegos o equipos que no llamaran la atención, por lo que mandó a 2 de sus principales caballos en los Boston Red Sox y New York Yankees. Es por eso que dedicamos esta publicación a lo vivido y ocurrido este fin de semana del otro lado del mundo.




La afición

Claro está que MLB no hubiera lanzado la iniciativa para este par de juegos sin un estudio de mercado previo. Sin embargo las imágenes, respuesta y ambiente que se percibía del estadio eran realmente sorprendentes. La ciudad de Londres se ha caracterizado por recibir con brazos abiertos a cualquier tipo de evento deportivo, por lo que se esperaba que esta fuera la misma historia. Adicional, nunca falta aquel grupo de fanáticos de hueso colorado que busquen un pretexto para planear vacaciones por el viejo continente. El dato relevante, es que arriba del 75% de los boletos fueron vendidos en Inglaterra. Parece que se encontró una nueva minita de oro.


El estadio

Aquellos que pudimos ver los juegos a través del televisor, pudimos ver más de una ocasión los gráficos representando los cambios realizados al estadio para tenerlo listo para esta serie de juegos. Estos cambios y ajustes incluyeron importar césped de Francia, tierra de Estados Unidos y colchonetas para la barde de Canadá lo que nos habla de una dinámica y logística cuidadosa para lograr concretar el evento. Hablamos de un estadio que está diseñado para jugar futbol soccer, por lo que las dimensiones tuvieron que tener creatividad lo que provocó que viéramos uno de los jardines centrales más cortos de la actualidad. El hecho de tener tanto espacio de juego en territorio de foul, fue un plus para tener un par de jugadas atractivas que hubieran sido souvenirs en cualquier otro estadio. Afortunadamente, no hubo necesidad de revisar el librito de reglas por algún elevado que hiciera contacto con las estructuras en el techo. Por último, los asientos de color blanco pareciera que confundían a los jardineros por lo que veremos si el staff decide improvisar algo para el siguiente año que veamos a los St Louis Cardinals y Chicago Cubs.


El espectáculo

El fin de semana arrancó con el pie derecho. Los New York Yankees trajeron los bats con ellos y no tuvieron miedo de hacerlos lucir de inmediato trayendo como consecuencia una parte alta de la primera entrada con 6 carreras. El ánimo parecía estar estancándose con un juego destinado a volverse aburrido y tedioso. Lo mejor estaba por venir. Los Red Sox mostraron actitud y muchísimo honor por lo que de manera inmediata respondieron con 6 carreras para empatar el juego. Al paso de 58 minutos, teníamos un juego empatado a 6, con un par de cuadrangulares, con muchos batazos y con una inyección de energía. El marcador se abrió nuevamente a lo largo del juego, pero nunca se tiró la toalla. Los Red Sox tuvieron oportunidades en la 7ma, 8va y 9na entrada, suficiente para mantener entretenidos y en el juego a los aficionados que pasaron cerca de 5 horas en el estadio. La historia fue similar para el día domingo, solo que los fuegos artificiales provenientes de los bats tardaron un poco más en llegar. Al final, el resultado y espectáculo fue el mismo logrando acumular un total de 50 carreras y 10 vuelacercas.


El resultado

Los New York Yankees llegaban a Londres como el equipo más enrachado de la liga, mostrando poder y promediando algo así como 6 carreras por juego en sus 10 partidos previos, lo que se reflejaba en una ventaja de 9 juegos contra los archirrivales en la División Este de la Liga Americana. Por su parte, los Red Sox llegaron esperanzados de poder recortar esa diferencia pero con un equipo inconstante lleno de altibajos. Al final, después de 2 juegos llenos de poder, salió a relucir la fortaleza y debilidad de cada uno de los equipos. Los Yankees con un poder y lineup con potencial de romper todos los records ofensivos que pensemos y con un pitcheo abridor endeble. Los Red Sox mostraron a una ofensiva completa de arriba abajo, donde todos aportan y toman turnos de calidad, pero con un bullpen que sigue dando mucho de que hablar. Los bombarderos regresan a casa con más ánimos de lo normal al barrer la mini serie y presumir una diferencia de 11 juegos sobre los actuales campeones justo a la mitad de la temporada.


Lo que sigue

MLB nos ha demostrado que ya sea en Inglaterra, Australia, Japón, Puerto Rico, México, Bahamas, Marte o la Luna, es garantía de espectáculo, show y afición fiel y leal. El actual comisionado Rob Manfred ha sido enfático al declarar que los planes de más juegos fuera de Estados Unidos se mantienen en pausa para respetar los acuerdos pactados hasta el momento, lo que incluye series en México y Londres en 2020. El rumor es otro. Se ha mencionado que una de los principales temas en la agenda de Manfred es encontrar sedes para equipos de expansión. Las Vegas, San Antonio, Montreal, Monterrey, Ciudad de México, entre otros han sonado como posibles ubicaciones. Ahora, hace unas semanas nos enteramos que los Tampa Bay Rays habían recibido permiso para negociar con la ciudad de Montreal para una posible sede compartida entre la bahía y la ciudad canadiense. ¿Será que es el primer paso para que equipos de expansión jueguen de locales en múltiples ciudades? ¿Por qué no soñar en contar con los Aztecas de México en CDMX, Monterrey y Guadalajara?


Con esto concluimos con nuestras impresiones y relato de lo acontecido en la London Series 2019.


Por cierto, antes de despedirnos, queremos desearles a todos un “Happy Bobby Bonilla Day” (Felíz día de Bobby Bonilla). Hoy, como cada 1 de julio, el ex jugador recibe un pequeño e insignificante pago de $1.19 millones de dólares por parte de los New York Mets. ¿Qué lo hace tener este privilegio? Resulta que en el año 2000 (si, 2-0-0-0) los Mets dejaron en libertad al jugador pero en lo que pensaron sería una jugada inteligente para ahorrarse un poco de dinero en ese año, decidieron renegociar el monto de $5.9 millones de dólares que quedaban en su contrato. El resultante fue el siguiente: cada 1 de julio entre los años 2011 y 2035, los Mets pagarían $1.19 millones de dólares al pelotero. Así pues, Bobby-Bo ganará en esta campaña 2019 más que Fernando Tatis Jr y Vladimir Guerrero Jr juntos, o bien, más que 21 jugadores que estarán presentes en el Juego de Estrellas de la próxima semana.


Y recuerden, esto no se acaba hasta que se acaba… Por hoy, se acabó.


Alan “chori” Bustamante.

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